Aldo Arriagada, colegiado: «El contador como centro del control financiero de la empresa seguirá siendo indispensable»


4 de junio de 2019

¿En qué año se colegió?

Debió ser al egresar del Instituto Superior de Comercio de Temuco, en 1967.

¿Lo hizo voluntariamente?

Sí, por cierto.

¿Por qué quiso ser parte del colegio?

El colegio siempre se ha distinguido por tener un sentido de control de la ética de la profesión y porque presenta servicios calificados como cursos y charlas. Es conveniente ser parte del colegio.

¿Cómo recuerda el ser colegiado en la época en que usted ingresó?

En esa época se le daba a ser colegiado una importancia mayor de la que tiene hoy. Ahora, una enorme cantidad de instituciones forman contadores auditores. En cambio, en ese entonces el Colegio de Contadores registraba a egresados de los liceos comerciales, los institutos superiores de comercio. Recién comenzaba a desarrollarse la carrera a nivel universitario. El colegio, hasta esa fecha, solo contaba con profesionales provenientes de carreras técnicas.

¿Por qué cree usted que los jóvenes que egresan actualmente de la carrera de Contador Auditor no están interesados en ser parte del Colegio de Contadores?

Creo que es por la condiciones que se dan por la enorme oferta de profesionales que egresan anualmente. En mi opinión, la profesión se ha masificado en exceso. Se ha desagregado la formación entre profesionales y técnicos, así como también los colegios que los representan: hay un colegio de contadores auditores, otro de contadores generales, además del nuestro. El interés en colegiarse se ha ido reduciendo, en general, porque hay mucha gente que ejerce la profesión y no hay institución alguna que se haga cargo del control en el ejercicio profesional. Ahora bien, los que estamos colegiados lo hacemos porque hay un compromiso y creemos en que el colegio ha mantenido una distinción.

¿Cómo observa al colegio en términos de rol público?

Desgraciadamente ha ido perdiendo visibilidad y sería muy interesante ver la forma de restablecer el rol que le cabe al contador dentro de la sociedad chilena. El cambio tecnológico contraerá algunos cambios en cómo se ejerce la Contabilidad. Es probable que más adelante toda el área tributaria la atenderá una inteligencia artificial. Sin embargo, el contador como centro del control financiero de la empresa seguirá siendo indispensable en términos de control interno, manejo de gestión financiera, estructura de costos y otras actividades asociadas con el ejercicio profesional. Creo que seguirá siendo importante dentro de la estructura organizacional, pero el contador deberá adaptarse a los tiempos que nos están colocando en una disyuntiva. Ante esto, el colegio también debería tomar ciertas medidas, preparando y generando oportunidades para que sus colegiados se ponga al corriente de las innovaciones tecnológicas que nuestra profesión debe enfrentar.

¿Qué recomendaciones le daría usted a la directiva del Colegio de Contadores?

Debemos aceptar que el cambio tecnológico llegó para quedarse y que el desafío para el colegio y sus colegiados implica incorporarse para una ola tecnológica que implica un desafío ineludible. El proceso de automatización es un hecho y la profesión deberá adaptarse. El colegio tiene que buscar la forma de capacitar los contadores para que puedan hacer frente a este asunto.

¿Cómo convocaría usted a los profesionales jóvenes en términos de incorporarse al colegio?

El colegio tiene que difundir más a su actividad a nivel regional y nacional, mostrando las ventajas de pertenecer a la institución. Probablemente, sería interesante el generar una parrilla de capacitación a nivel global de manera que surjan los incentivos para que los jóvenes se inscriban y vean en el colegio una oportunidad de ejercer la profesión en mejores condiciones para enfrentar un mercado competitivo.