Hugo Baeza, presidente del regional la Araucanía del Colegio de Contadores de Chile. «Hemos logrado que los jóvenes ya no vean al contador como alguien que revisa un libro sino, por el contrario, como alguien que toma decisiones»

Proseguimos con nuestra serie de entrevistas a presidentes regionales del Colegio de Contadores de Chile


17 de octubre de 2018

La región de la Araucanía tiene muchos contrastes, zonas empobrecidas versus ciudades dinámicas económicamente. ¿Cómo se insertan los contadores colegiados en este contexto?

Bueno, los contadores colegiados habitualmente se ocupan de forma independiente. Son muy pocos los que son contratados como dependientes ya que las industrias son pequeñas. La empresa más grande que tenemos en la región es Colchones Rosen, donde fácilmente podrían trabajar setenta contadores, pero no todo ejercen la contabilidad sino en secciones como la gerencia de producción. En otras actividades no se ven contadores mayormente; hay muchos que emigran de la región, principalmente a Santiago. Es muy difícil para ellos trabajar en la profesión de forma independiente. Esto es los que me dicen los alumnos cada vez que voy a las universidades, con las cuales tenemos una relación muy estrecha. Siempre que tengo la oportunidad, hago hincapié en que la contabilidad al igual que en la abogacía, son profesiones independientes, por lo que les recomiendo a los chicos no quedarse solo en la auditoría porque de este modo siempre serán empleados dentro de una empresa. Implica poca visión de crecimiento.

¿Cómo se expresa la relación que tiene el regional de la Araucanía con las instituciones de Educción Superior de la zona?

Asumí mi primer mandato en 2016. Mi primer compromiso fue abrir el colegio a los jóvenes, que estos tuvieran la misma oportunidad de capacitarse que los mayores, que accedieran a los beneficios que entrega el colegio. Hemos logrado entregar gratuitamente entre un 60 % y un 70 % de las capacitaciones que realizamos anualmente. Así conseguimos que más jóvenes participen. Esto trajo consigo la apertura del colegio hacia la sociedad civil, especialmente en el ámbito educacional. El Colegio de Contadores integra comisiones asesoras en liceos comerciales, en las carreras de auditoría en la Universidades de la Frontera y Católica de Temuco. Organizamos al menos tres conversatorios anuales con ellos, en temas como ética, procesos de ingreso y egreso.  El año pasado se titularon quince contadores en la Universidad Católica de Temuco y todos se colegiaron. Tenemos un acercamiento muy fuerte, somos una autoridad para las carreras contables que se dictan. Además, presidimos una comisión de vínculo entre la Tesorería y la sociedad civil en la cual participan dieciocho entidades de la región.

En general, a nivel nacional los colegiados jóvenes son una minoría. ¿Cuáles son las estrategias empleadas en su caso para que los colegiados se acerquen al colegio?

Acercándonos a ellos a través de los liceos y las universidades. El año pasado logramos que el 70 % de los alumnos que estudiaron carreras de contabilidad en liceos comerciales prosiguiesen sus estudios en instituciones de Educación Superior. Hasta hace poco tiempo, no más del 10 % continuaba estudiando contabilidad. En los conversatorios que desarrollamos incentivamos a los alumnos a permanecer en la carrera; antes, muchos de ellos desertaban en favor de una carrera más interesante, como ingeniería. Los alumnos se sienten interesados, ya no ven al contador como alguien que revisa un libro sino, por el contrario, como alguien que toma decisiones.  Hemos apoyado mucho en el tema de la Reforma Tributaria, lo que nos ha servido para captar más colegiados. En el discurso que di en el contexto de la celebración del aniversario del colegio, dije que nosotros éramos profesionales muy atípicos: todo el tiempo estamos estudiando y muy poca gente sabe lo que nosotros sabemos en materia contable, tributaria y laboral. Algunos de los asistentes me decían ¿y ustedes hacen todo eso? Pues claro, vaya a cualquier oficina contable y lo comprobará. ¿Quiere sacar una patente? ¿Cómo debo tributar si quiero hacer esto o lo otro? Un contador se lo dirá. En esto se ha basado nuestro acercamiento a los jóvenes: si bien la universidad les entregará las herramientas, el apoyo posterior se los brindará el colegio. Los incentivamos a participar en mesas redondas, que den su opinión, que se midan sus pares. Que no tengas miedo.

¿Cuáles son los principales desafíos que se ha cifrado la directiva que usted encabeza?

Para este período que finaliza el 2021, planeamos acrecentar nuestra influencia en las universidad y centros educacionales de la región. Abrir más el colegio hacia la sociedad civil. Solicité una entrevista con el presidente de la Corte de Apelaciones de Temuco porque varias personas que allí trabajan me han comentado que no manejan, por ejemplo, temas tributarios; la idea es que ellos puedan consultar directamente al colegio. Estamos haciendo lo mismo con otras reparticiones. Que el Colegio de Contadores sea importante a nivel regional. El año pasado hicimos una conferencia de prensa y durante un mes nos invitaron a diversos espacios en medios de comunicación. La ciudadanía se interesó lo que fue muy importante.

De aquí al término de su gestión, ¿cuál es el resultado que usted esperaría obtener?

Espero subir la colegiatura de los 400 colegiados que tenemos hoy a unos 470 o 500. Abrir además el comité local de Victoria ya que tenemos muchos colegas ubicados desde Traiguén a Curacautín que no van a Temuco ni a Angol. Deberíamos hacer allí lo mismo que hicimos en Villarrica.

Tenemos un museo precioso, único en el sur de Chile, que deberíamos inscribir en la Dibam.

¿Qué hay en ese museo?

Tenemos alrededor de 400 piezas donadas por colegas. Allí están desde el ábaco, la antigua máquina que calculaba como un molinillo, hasta las más modernas, pasando por las primeras máquinas facturadoras, los primeros computadores. Conservamos una de las primeras máquinas de escribir llegadas a Chile. combinación de madera y metal. Un colegiado se la compró a un anticuario. Tenemos un diploma del primer Congreso de Contadores, la piedra fundacional de nuestra institución.