Luis Jara Sarrúa, presidente Comisión de Educación del Colegio de Contadores: «El problema viene cuando el alumno egresa y ya no hay nadie que lo acompañe en términos de si está actualizado con respecto a las competencias que debe tener»


4 de noviembre de 2019

¿Cuáles son los objetivos de la Comisión de Educación?

Antes, comentar que la Comisión quedó conformada por académicos universitarios, Wilson Zúñiga, de la Universidad Católica del Norte, Digna Azúa, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Angélica Peña, de la Universidad de Santiago de Chile, Fernando Morales, de la Universidad del Bío Bío, y yo en representación de la Universidad de Chile. Esto, más un representante técnico del Colegio de Contadores, que hasta ayer -14 de octubre- era Florindo Núñez. Cuando nos constituimos nuestra idea era avanzar en el proyecto de certificación profesional. En esto trabajamos casi un año, levantando un modelo, el cual fue presentado a las autoridades del Colegio y a la fecha estamos a la espera de su decisión para seguir avanzando. Necesitamos que la certificación sea apoyada por organismos que la legitimen. En Chile no existe la obligación de colegiarse y por lo tanto tampoco de someterse a la certificación. Si esto es apoyado por la Contraloría, el SII, la CMF, la SOFOFA, por mencionar algunos, entonces, ellos actúan como agentes legitimadores del proceso de certificación profesional y, por ejemplo, si la Contraloría contrata a un contador, valore positivamente al profesional certificado. No es obligatorio sino que las contrapartes lo consideren como un factor positivo a la hora de requerir servicios profesionales de un contador y/o auditor. Esta es la primera etapa.

La segunda, se refiere a cómo vamos a implementar la certificación, qué pruebas se van a tomar. La certificación se dividiría en dos: para los profesionales que trabajan en el sector privado y aquellos que trabajan en el sector público. En el mundo privado, a su vez, se dividiría entre los profesionales que asesoran a las pequeñas y medianas empresas, y los que abordan entidades más complejas.  En las primeras, el foco normativo estará en las IFRS para Pyme; mientras en las segundas, en las IFRS Full. Lo anterior, además de temas financieros, tributarios y de auditoría, entre otros.

Entonces, la directiva del Colegio de Contadores de Chile debe decidir si esta propuesta que elaboramos es la apropiada y, por ende, dar las facilidades para desarrollar la segunda fase.

En Chile, la profesión contable está presente en diversos niveles del modelo educativo. Nos focalizamos en el nivel profesional universitario, aquí se observa que según la universidad, el profesional posee competencias distintas y esto nos genera discrepancias en cuánto a un posible instrumento de medición.  Por lo anterior, debemos partir de un piso que le permita a cualquier profesional abordar el reto de la certificación. En esta línea, lo que estamos haciendo es tomar de base las Normas Internacionales de Educación (NIE) que emite IFAC, más aspectos asociados a nuestra cultura empresarial.  Un proyecto que esperamos abordar en el mediano plazo persigue conocer el grado de convergencia con las NIE que existe entre las universidades chilenas que dictan la carrera de Contador Auditor. Con ello, dispondremos de un diagnóstico que, no solo, nos servirá en nuestro trabajo, sino también apoyará las decisiones de las universidades. Cada institución, por cierto, posee su sello particular, pero entendemos que debe existir un mínimo desde donde comenzar a construir. En otros países, son los colegios profesionales quienes se encargan de señalar los mínimos que se deben impartir.

En Chile hay un organismo llamado CAPIC que reúne a 27 universidades que imparten la carrera de Contador Auditor en el país. Esta red nos permitiría realizar estos tipos de estudios.

 

¿Por qué es necesaria la certificación profesional? Se podría pensar que bastaría con que el contador realice estudios de posgrado. ¿Lo requiere la profesión o el país?

Se puede pensar que un estudiante en su proceso de formación académica-profesional está bajo la supervisión de la institución educacional, así se garantiza que sus conocimientos son los pertinentes. El problema viene cuando el alumno egresa y ya no hay nadie que lo acompañe en términos de si está actualizado con respecto a las competencias que debe tener. La profesión contable está en constante cambio debido a las modificaciones normativas, así como a los nuevos enfoques de negocios y el uso de la tecnología.  Por ello, se requiere que los profesionales actualicen sus conocimientos según estos cambios. La certificación, entonces, garantiza a quienes usan los servicios del profesional que este está actualizado. No debemos olvidar que la función del Contador Público equivale a un ministro de fe, en cuanto, es quien confecciona la información empresarial que observa y/o utiliza el mercado. La pregunta es, ¿este profesional posee los conocimientos adecuados y actualizados? Puede ser que egresó hace diez o veinte años y nunca se actualizó. La certificación funciona como resguardo para quien solicita los servicios del profesional y, para este, como una forma de demostrar  conocimientos actualizados, así también, puede ser visto como un mecanismo de diferenciación.

 

¿Por qué es el Colegio de Contadores la entidad llamada a encabezar este proceso ya que se podría pensar que cada universidad pudiera desarrollar su propio sistema de certificación?

Las universidades podrían generar procesos de certificación académica, pero es el Colegio de Contadores de Chile quien representa a la profesión.  Por ello, tal como opera a nivel internacional, es dicha institución quien debe asumir el reto de la certificación profesional en nuestro país. Por supuesto, el Colegio debe realizar alianzas con las universidades para definir y desarrollar los mecanismos necesarios para llevar adelante el proceso.

 

Me comentabas que la primera etapa implicaba conversar con los organismos legitimadores. ¿Cómo se les puede convencer acerca de la conveniencia de la certificación?

Creo que en términos prácticos las instituciones saben que esto es necesario. En varios de los últimos fraudes o escándalos financieros se observa la participación de un profesional contable. Por ello, se hace imprescindible fomentar aspectos relacionados con la ética en los negocios y, en particular, el rol del Contador y/o Auditor como agente de legitimación de la información empresarial. En la actualidad no existe obligación de pertenecer a un organismo profesional para ejercer la profesión de Contador y/o Auditor.  Por ello, requerimos que este proyecto este avalado por instituciones legitimadoras, tales como, Comisión para el Mercado Financiero (CMF), Servicio de Impuestos Internos (SII), Contraloría General de la República, SOFOFA, por mencionar algunas.  De esta forma, esta iniciativa podrá ser entendida como un tema país más que algo puntual del Colegio de Contadores de Chile.

 

Considerando que no existe obligatoriedad en la colegiatura en Chile, ¿Cuáles son los modelos o experiencias que se replicarían en el modelo de certificación que se implementaría en nuestro país?

Se observaron las experiencias de Perú, México, Estados Unidos y de Europa. A partir de estos, generamos un modelo dividido según el ámbito de participación del profesional: privado o público. Existen lógicas distintas. En el mundo público está la contabilidad gubernamental, temas administrativos, que no se hallan en la empresa privada. A su vez, en el mundo privado, hay una subdivisión entre empresas reguladas y no reguladas. Los que participan en las primeras aplican las normas de información financiera más complejas, por ejemplo. Ahora, necesitamos ver las áreas y contenidos, donde ya tenemos camino avanzado. Se incluirían: contabilidad financiera, conceptos de costos, finanzas y auditoría, entre otros.

 

¿Todos los procesos de certificación que me comentas son voluntarios?

No, por ejemplo en varios estados de Estados Unidos la certificación es obligatoria para los contables que se dedican a funciones de auditoría, facultándolos para firmar los respectivos informes. En Chile será voluntario, por ello, es necesario que existan organismos que validen y/o exijan esta certificación.

 

En los países donde la certificación es voluntaria, ¿existe algún tipo de evaluación con respecto a la eficiencia del proceso?

No conozco documento que proporcione esa información. Aquí lo relevante es la creación de alianzas con los organizamos nacionales que legitimen el proceso de certificación profesional, así se podrá contar con un número significativo de profesionales certificados que potenciarán la disciplina contable. Si esto va por el camino que hemos pensado para el proceso, se otorgará un sello diferenciador y de calidad al profesional.

 

¿Tendrá alguna periodicidad esta certificación?

Una vez se supere el examen de certificación profesional, su validación posterior está condicionada a la demostración de horas de formación técnica. Esta evaluación la hemos definido cada tres años.

 

¿Las universidades se encargarían de estandarizar el instrumento?

En rigor, la Comisión con el apoyo de las universidades y los organismos legitimadores. La Comisión convocaría a sus colaboradores técnicos; con ellos se generarían los contenidos, validados por diversos actores. Una vez que tengamos los contenidos, bajamos al instrumento; si lo haremos virtual o presencial, el set de preguntas según el ámbito, etc.