¿Por qué todos quieren cambiar la Reforma Tributaria?

Columna de opinión escrita por la especialista en impuestos, Soledad Recabarren.


11 de julio de 2017

La Reforma Tributaria derogó una serie de normas que perseguían incentivar el ahorro, no estableciendo regímenes alternativos, siendo estos incentivos los que fomentan el crecimiento.

Todos los candidatos y precandidatos a la Presidencia tienen un punto en común en sus programas: quieren simplificar la Reforma Tributaria. ¿Por qué ocurre esto?

Dificultad de entender el nuevo sistema. Si bien aún no está plenamente vigente la Reforma Tributaria, ya se ha experimentado por los contribuyentes lo difícil que es entender los cambios, lo poco claras que son las normas y sus instrucciones. Si bien el SII con más circulares y explicaciones podría aclarar algunos de estos puntos, finalmente terminará legislando, ya que hay temas en que, por no estar correctamente plasmados en la ley, su aclaración debería ir más allá de las facultades interpretativas del Servicio de Impuestos Internos.

Sobrecarga administrativa. El contribuyente pasó de un sistema que había aprendido a manejar en el tiempo, a un nuevo sistema mucho más complejo y que carece de instrucciones claras. Adicionalmente, se incrementaron y modificaron muchas de las declaraciones juradas, las cuales según la página del SII son 84. Por su parte, el Formulario 22 aumentó la información requerida. En definitiva, los contribuyentes tienen que dedicar mucho tiempo a entregar información al SII, en vez de dedicar tiempo a hacer crecer el negocio.

Cambios en los registros de control. El cambio del FUT a los nuevos registros ha sido traumático para los contribuyentes, ya que en el análisis teórico de las normas, los resultados deberían ser unos, y en la práctica son otros. Por ejemplo, la normativa teórica lleva a concluir que el Capital Propio Tributario con una serie de ajustes (entre ellos rebajar el FUT y el FUNT) debería marcar cero diferencia con el RAI (Registro de “Rentas afectas a impuesto”). Sin embargo, son muy pocos los contribuyentes que han llegado a no tener alguna diferencia, y esto se debe a que a lo largo de los años el FUT ha tenido tantos ajustes que hay diferencias que nunca podrán ser compensadas.

Falta de incentivos al ahorro. La Reforma Tributaria derogó una serie de normas que perseguían incentivar el ahorro, no estableciendo regímenes alternativos, siendo estos incentivos los que fomentan el crecimiento, lo que se ha reflejado en parte en la reducción del PIB.

Incumplimiento de la recaudación esperada. La Reforma Tributaria no ha recaudado lo esperado, con lo cual no se justifica la cantidad de cambios e incertidumbres provocadas en el mercado.
Estas descripciones parecieran ser transversales a todas las corrientes políticas, y cada candidato o precandidato de acuerdo con su visión particular agrega otras razones para justificar el cambio.

Sin embargo, desde el punto de vista técnico hay una gran razón adicional para sostener que el cambio es necesario. Se agregaron una serie de instituciones que no miraron el sistema en su conjunto, constituyendo finalmente la reforma una superposición de parches incongruentes con el sistema que impide que la tributación y la información fluyan de manera simple y rápida.

Por último, y quizá la razón más importante para hacer cambios a la Reforma Tributaria, es que esta fue ideada a puertas cerradas, que no se preocupó del funcionamiento práctico de los negocios en Chile, y que no contó con la aprobación de la ciudadanía, que debía hacer suyas las modificaciones.

Esperamos que en el próximo Gobierno, la nueva reforma tributaria sea un cambio positivo para el país, para poder decir finalmente: “¡Ha muerto el Rey, que viva el Rey!”.

 

Autora: Soledad Recabarren, socia de Recabarren y Asociados.