Irma Fernández, exdirigenta del Regional O’Higgins del Colegio de Contadores de Chile: «Ser colegiado era algo importante en la carrera de uno»


25 de septiembre de 2019

¿En qué año se colegió?

Me colegié en 1956, poco antes de la creación del Colegio de Contadores.

¿Siempre en Rancagua?

Sí, aquí estudié y me colegié.

¿Cómo recuerda el ser colegiado entonces?

Ser colegiado era algo importante en la carrera de uno. Compartir con pares y que todos estuviéramos allí, en el Colegio.

¿Qué he significado el Colegio en términos de su desarrollo profesional?

Ha sido muy positivo. Siempre se celebraban cursos, largos o cortos, seminarios, en los que siempre intentaba participar. También se realizaban congresos, tanto dentro como fuera del país.

¿Ocupó algún cargo dirigencial?

Fui tesorera por un tiempo y también directora.

¿A qué atribuye usted que los contadores jóvenes no estén particularmente interesados en pertenecer al Colegio?

Creo que hay un desinterés general; la gente no quiere participar como antaño. Hay un cierto personalismo que implica negarse a entregar un conocimiento o experiencia. Creo que hay que pensar quizá en los que están dentro, en lo buenos que son.

¿Qué recomendación podría hacerle a los jóvenes contadores que recién se integran al mundo laboral?

Bueno, todos los años participamos en las ceremonia de graduación de nuevos contadores y en esta instancia intentamos entregar un mensaje. En esto no podemos estar solos, debemos estar con nuestros pares. El que se queda solo, ¿a quién le entregará su experiencia? Hay que juntarse y conversar, revisar los cambios que la profesión va enfrentando. Nosotros comenzamos escribiendo en libros, hoy todo se hace de forma digital. Todo ha cambiado muchísimo.

¿Sigue participando activamente?

Sí, quizá no tanto como antes. Pienso que es necesaria la renovación; me han pedido volver a ser dirigenta, pero creo que es tiempo de que los más jóvenes deben integrarse y ser protagonistas.

¿Le haría una recomendación a la actual directiva nacional?

Integrar más a los jóvenes, quizá ya se está haciendo, y hacer dos cosas: lograr un diálogo entre los contadores con más experiencia y los que recién vienen llegando. Juntar generaciones. Siempre hay posibilidades de aportar.