María Victoria Olivares, colegiada. «Los contadores somos parte de la columna vertebral del funcionamiento económico del país»


13 de mayo de 2019

¿En qué fecha usted ingresó al colegio?

En 1970, o sea tengo casi cincuenta años de colegiatura.

¿Ingresó voluntariamente?

Así es. Me recibí en 1967. Quise ingresar en el colegio para tener mayor conocimiento, ya que cuando uno está en el colegio se tiene mucha teoría pero poca práctica. Conversando con los colegas uno adquiere conocimiento adicional, lo que ayuda bastante.

¿Cómo era ser colegiado en los años en que usted ingresó?

De cierta forma, en esa época uno se recibía y poco después uno se colegiaba ya que existía la colegiatura obligatoria. Para uno no era un problema inscribirse y, además, se adquiría mayor responsabilidad frente a los clientes.

¿Le tocó ocupar cargos en la dirección regional del colegio?

Los ocupé todos, salvo el de tesorera. Fui también consejera regional en el 2000.

Dada su vasta trayectoria como colegiada, ¿cómo observa lo que es el Colegio de Contadores hoy? ¿Qué grandes diferencias observa con lo que ocurría décadas atrás?

Yo estudié en el Instituto Superior de Comercio de Concepción. Antes teníamos una malla curricular muy extensa; hoy, los Institutos Superiores de Comercio casi no existen y se imparten solo grados técnicos, los cuales ya no pueden ingresar al colegio. Solo puedo pertenecer a la institución aquellos egresados de universidades e institutos profesionales: contadores auditores y públicos. Hubo un tiempo en que el colegio dio la opción a los contadores generales a través de un examen, pero ya no está vigente.

A su juicio, ¿por qué el colegio ha perdido cierta alcance sobre todo en los recién egresados de la carrera?

En principio, podría decir que la razón es económica ya que, aparentemente, la licencia tiene un precio alto, pero contrastándolo con las prestaciones que se reciben a lo largo del año, no es un mucho dinero.

El cambio de pensamiento de los jóvenes puede influir. Algunos pueden pensar que ya no es necesario participar en una institución, pero sí lo es ya que al ser parte del Colegio de Contadores se le da respaldo y confianza al contribuyente. Al ser parte del colegio, inherentemente poseemos moral y ética. Lo más importante es que se posee una responsabilidad frente al contribuyente. Hoy competimos con computadores y softwares, pero la parte pensante no se perderá, por lo que el cliente debe contar con un buen asesor que sepa explicar al contribuyente cómo funcionan cada uno de sus pagos.

¿Cómo observa al colegio actualmente en términos de visibilidad pública y de contacto con las entidades gubernamentales?

Una de las cosas que comentamos con los colegas es que cada vez que hay alguna modificación de una ley tributaria, recientemente el Colegio de Contadores está siendo más considerado. Antes, no nos tomaban en cuenta lo que no puede ser. Los contadores somos parte de la columna vertebral del funcionamiento económico del país. En la medida que apliquemos correctamente las medidas tributarias, tanto el contribuyente como el país se sentirán bien.

¿Qué recomendaciones le haría a la directiva actual del Colegio de Contadores?

Es muy importante mantener el contacto con las bases, ya que son estas las que mantienen a la organización. Lo más importante, y que aquí se la región del Biobío se está ejecutando correctamente, es la realización se seminarios permanentes gratuitos o un valor bajo.

Es muy positivo el constante contacto con el SII, cosa que antes no ocurría.

¿Sigue participando activamente en el Colegio de Contadores?

Sí, participó en el Comité de Estudios y en el de Solidaridad.