Roberto Rojas Aravena, colegiado: «Como dirigente hay que tener tiempo y entusiasmo para animar a la gente a participar»


8 de julio de 2019

¿Cuándo ingresó al Colegio de Contadores de Chile?

Salí del Instituto Politécnico de Linares en 1957. El mismo año ingresé al Colegio de Contadores.

Es decir, usted llegó en los inicios del colegio tal como se le conoce hoy.

Lo que ocurre es que en 1956 hice mi servicio militar. Al año siguiente, me gané una beca para entrar a estudiar a la Escuela Militar; yo preferí sacar mi título de contador, así que en rigor fue en 1958 cuando comencé a ejercer. Ese año me dediqué a formar el centro de exalumnos del Instituto Politécnico de Linares.

En ese tiempo el Colegio de Contadores aún se llamaba SONACO, Sociedad Nacional de Contadores.

Usted ha acompañado al colegio durante toda su existencia

Toda mi vida profesional. Entonces éramos cinco colegas que participábamos en las actividades provinciales del colegio. Nos reuníamos apenas una vez al año, solo para cambiar los miembros de la directiva. El año que llegué me nombraron como secretario.

¿Cómo funcionaba el colegio en esa época?

Cuando ya éramos cinco miembros nos reuníamos solo una vez al año. Esto fue evolucionado en la medida que fueron llegando más egresados del Instituto Politécnico de Linares. En 1961 se constituye la primera directiva provincial, aún no había mucha actividad. En 1979 se reorganizó el Colegio Provincial de Linares y me pidieron encargarme de esto. Celebramos un Congreso en Linares; elegí a los colegas que trabajarían conmigo en la organización del evento. Después, me entusiasmé y le dimos a esto un carácter regional; llegamos a 180 colegas participantes. De ahí en adelante, comienza propiamente tal la vida del Colegio Provincial de Linares. Yo quedé de presidente.

¿Durante cuánto tiempo fue presidente?

Durante tres períodos. Fui también vicepresidente regional y en una elección obtuve la primera mayoría regional. Sin embargo, desistí de asumir la presidencia ya que era engorroso para mí viajar permanentemente a Talca. Le traspasé el cargo al colega Fabrizziano Sepúlveda. Yo seguí con Linares.

La historia del Colegio de Contadores de Linares en muy bonita. Formé un equipo de más o menos 120 colegas, el cual se transformó en una verdadera familia. Éramos tan unidos que en repetidas ocasiones desde Santiago nos nominaron como una de las mejores sedes de Chile. En cada asamblea general  no menos de 70 contadores nuestro participaban.

Partimos con absolutamente nada. Empecé a trabajar con el presidente nacional Víctor Ortiz. Lo invitamos a visitar Linares para que observara cómo trabajábamos. De aquí nación su ofrecimiento de una sede provincial la cual se materializó antes de tiempo y entonces me aboqué a conformar cada una de las comisiones técnicas; comité femenino, biblioteca, secretaría de estudios, conjunto folclórico, etc. Hicimos mucha historia. Linares siempre quiso tener una sede para estudiar Auditoría. Hablamos con la Cámara de Comercio para comprometer 50 contadores que estuvieran dispuestos a proseguir sus estudios en la Universidad de Talca.

¿Qué actividades realizaba el Consejo de Linares?

Todas. Teníamos un Comité de Estudios, un Comité Femenino, otro de Cultura. Teníamos una relación muy estrecha con la Municipalidad; integré una mesa regional con representantes de otras organizaciones civiles. En fin, históricamente, el Colegio de Contadores ha sido una de las instituciones más importantes aquí en Linares.

¿Qué echa de menos de cómo funcionaba el Colegio de Contadores años atrás?

Hay actualmente una falta de interés. La gente nueva no tiene interés en participar, no hay incentivo.

¿A qué atribuye esto?

A raíz de las atribuciones que han perdido los contadores. En este momento, en Linares deben ejercer unos 800 contadores y no más de 150 son colegiados.

¿Qué recomendaciones le haría a la directiva nacional actual?

Trabajé mucho con la directiva nacional. Creo que lo que hace falta es acercarse a las regiones. En mi tiempo, viajaba por la noche a Parral y Cauquenes a trabajar con los contadores de la zona. Como dirigente hay que tener tiempo y entusiasmo para animar a la gente a participar.

Nosotros partimos aquí con los llamados juegos regionales deportivos. Una experiencia muy bonita.

Falta más diálogo y preocupación desde Santiago hacia las regiones.